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Mes: mayo 2016

Somnia i reviscola. Hest i Martíllopis. Edición color.

Nuestra idea inicial, basándonos en una obra  de Duchamp, Etant Donnès y, principalmente, George Maciunas, quien concebía la caja como un entretenimiento o modo de diversión, pretendíamos mostrar a través de una mirilla qué hay más allá de la mirada del artista, pretendíamos que el espectador pudiera ver qué se cuece en la imaginación en el proceso creativo.

Para ello, necesitábamos una caja y una puerta, desde la puerta se observaría el interior del cerebro creador. Dentro colocaríamos la obra del artista que se vería deformada por la lupa cóncava de la mirilla. Desde el interior la iluminaríamos con una linterna a la que cubriríamos con papel celofán de color a fin de provocar nuevas sensaciones.

Como técnica pictórica en principio pensábamos en acrílicos con diferentes medios para crear formas caprichosas que se asemejaran a las neuronas del cerebro. Tras consultarlo con el profesor decidimos investigar con aguadas y materiales varios.

 

“Reviscola i somnia” 2016, trabajo realizado por HEST  y Martíllopis.

 

Proceso

 

Para comprovar realmente qué resultado podría ofrecer nuestra caja , optamos por realizar una maqueta con cartón y ubicamos un espejo dentro. Al colocar la mirilla, vimos que no se veía nada significativo, pues estaba totalmente oscuro así que optamos por hacer pequeños agujeros en el techo lo que provocó un cielo estrellado en el espejo que había en el interior  El resultado nos entusiasmó, pero no era lo que buscábamos. Pusimos dentro una pintura abstracta y espejos en cada pared y observamos que con esa luz estrellada apenas se veía, así que optamos por colocar una linterna y entonces sí, la cosa mejoró. Por otro lado, al abrir la caja por uno de los lados percibimos que todavía se apreciaba más el efecto buscado , así pues al final optamos por dejar una cara abierta y así se creaba una nueva experiencia: el espectador tenía que asomarse para ver un  nuevo mundo, un precipicio de color.

 

La caja

 

  • Nuestro proyecto, siguiendo las vanguardias dadaistas y en concreto la caja fluxus, no buscaba una obra de arte museística , ni una mercancía factible sino algo más sensorial, como provocar en el espectador sensaciones que él podrá valorar o no a su antojo. Esta obra no pretende ser una obra terminada pues las diferentes miradas , los diferentes ángulos por donde el espectador observa pueden determinar una y mil vistas diferentes y donde el rostro del espectador y por tanto su personalidad se verá reflejado en ella formando parte de la misma.
  • La fabricación de la misma fue un tanto costosa por las delgadas paredes de madera y la delicadeza de los espejos. Una dificultad añadida es que las medidas de los espejos había que comprobarlas in situ, una vez terminada la caja, lo que retrasaba la ejecución, pues no se podía prever con exactitud, porque después había que desmontar parte de ella para montar los espejos.

 

Las aguadas

 

En principio, teníamos muchas dudas por decidir: qué tipo de pinturas o técnicas emplear para  crear ese espectáculo de colores. Lo que sí habíamos decidido es el que el fondo sería negro para potenciar la luz de los mismos. Hicimos manchas azarosas con acrílicos, probamos a hacer transferencias… el resultado no nos satisfacía, y tras consultarlo con el profesor , este nos invitó a probar a hacer aguadas. Sobre un gran recipiente lleno de aguas echamos de manera aleatoria, con sumo cuidado y con ritmo tranquilo , pigmentos, óleos, acrílicos, todo tipo de aglutinantes , diluyentes , barnices y otros, el resultado fue espectacular para los ojos. Pudimos comprobar que esas formas azarosas se podían complementar con nuestra intencionalidad y que el resultado era mucho más gratificante. De manera que, con papel Din A3, de diferentes tonos y ramajes, recogíamos  o estampábamos el resultado quedando este atrapado en él.

 

Primeros resultados

 

  • Aunque fueron muy divertidos los primeros resultados, observamos que el papel se arrugaba mucho, pues era un papel de 80 gramos, que el aceite amarilleaba y retardaba el proceso de secado, que los pigmentos si no se mezclaban con algún aglutinante no endurecían y, lo más importante, que podíamos en algunos momentos provocar efectos con la mano o el pincel que luego en cierta manera dejábamos estampado en el papel. Otra cosa que aprendimos es que no hacía falta sumergir el papel, podíamos ponerlo sobre la superficie acuosa y esta se adhería al papel por capilaridad.

 

Marouflage

 

  • Se ha realizado una apertura en la caja donde podemos insertar y quitar una tabla de madera, que mediante la técnica de marouflage hemos ido pegando los distintos trabajos realizados con las aguadas.

 

 

Concepto

 

  • Como podemos constatar , a principios de siglo con el Surrealismo, y sobre todo el dadaísmo, la figura del artista como tal se desvanece, y el arte deja de ser un producto mercantil para dejar paso a la expresividad y a la personalidad del artista , dando pie a todo tipo de manifestaciones artísticas que van desde el expresionismo abstracto americano y su action painting, el informalismo europeo y movimientos como Cobra ,  Fluxus , los accionistas y otros que no hacen más que recalcar con sus acciones y manifestaciones que el arte va más allá del lienzo, de lo bidimensional, rompiendo así todas las barreras de la época dando paso a nuevas dimensiones. Para nuestra documentación nos hemos basado en obras de Duchamp, de Pollock, de De Kooning, Gorky , Kandinsky y también en pintores españoles de la talla de Tapies o Saura con sus pinceladas y osadía.
  • Con la idea de continuar esta experiencia proponemos adentrarnos en una cuarta dimensión. Al crear una caja de espejos, la obra no termina en un plano sino que según dirijas la mirada se forman infinidad de obras interrelacionándose con el espectador.
  • Hemos querido demostrar o probar que al mirar la obra de un artista no solo es lo que ves sino que al penetras en su espacio, en su caja, puedes intentar adivinar otros muchos mundos. Además, estos mundos son infinitos e, incluso, inescrutables. A través, de un vídeo en el que mostramos todo el proceso. Destacamos la perfecta armonía de la naturaleza que se fusiona con la pintura, fluyendo de nuestro manantial unas aguadas de color naturales y creadas por el hombre, a la par bellas y a la par sinuosas, sencillas, poéticas. Nosotros hemos dejado fluir el líquido pigmentado para crear formas casi perfectas, transportándonos a lo más sublime, a ese eco natural de corales, peces, agua agitada, agua calmada…en definitiva al arte, a la vida. Podemos observar el espejo fragmentado, cómo se ven rasgadas, dañadas nuestras esperanzas, ilusiones, anhelos, y, que desde una nueva mirada renace la vida, el arte.